Caer está permitido

Hay derrotas silenciosas que nadie ve, pero que cambian por completo a una persona.

“Caer está permitido” muestra a un hombre vencido por el cansancio emocional, atrapado en un instante de agotamiento, duda y pérdida de dirección. La escena transcurre en soledad aparente, en un espacio oscuro donde el peso de los pensamientos parece más fuerte que cualquier palabra.

Sin embargo, junto a él permanece un cuervo.

Lejos de representar amenaza o fatalidad, el animal observa con calma, casi con comprensión. Su presencia introduce otra lectura de la escena: la caída no es el final, sino parte inevitable del camino. El cuervo no espera la derrota definitiva; espera el momento en que el hombre vuelva a levantarse.

La obra reflexiona sobre la fragilidad emocional, el fracaso y la necesidad de atravesar ciertos momentos oscuros para poder continuar avanzando. Porque caer forma parte de la experiencia humana, igual que el miedo, el cansancio o la incertidumbre.

“Caer está permitido” habla de aceptar la propia vulnerabilidad sin convertirla en un lugar permanente. De entender que incluso en los momentos más difíciles sigue existiendo algo que permanece en pie dentro de nosotros.

Técnica: Óleo
Soporte: Tabla entelada
Dimensiones: 50×70 cm. (alto x ancho)

Me interesa la obra: Caer está permitido

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