En paz con mis demonios

Hay momentos en los que el verdadero refugio no está en huir del caos, sino en aprender a habitarlo desde dentro. En esta obra, una mujer permanece sentada junto a la ventana, tranquila, iluminada por una luz cálida que convierte el interior en hogar, en pausa, en lugar seguro.

Fuera, el mundo parece arder: ruido, humo, destrucción, incertidumbre. Dentro, sin embargo, hay calma. A su lado aparece una criatura oscura, entre perro y demonio, con cuernos y mirada vigilante. No está ahí para amenazarla, sino para protegerla. Es aquello que un día pudo dar miedo y que ahora forma parte de ella.

Los libros junto a la lámpara hablan de aventuras interiores, de pensamiento, de mundos que suceden hacia dentro mientras fuera todo se agita. La figura no niega sus sombras: ha aprendido a sentarse junto a ellas. A reconocerlas. A convertirlas en compañía.

En paz con mis demonios habla de esa reconciliación íntima con lo que somos. De aceptar las heridas, los miedos y las partes oscuras sin dejar que nos gobiernen. Porque a veces la paz no consiste en expulsar a nuestros demonios, sino en conseguir que se sienten a nuestro lado y nos defiendan.

Técnica: Óleo
Soporte: Tabla entelada
Dimensiones: 80 x 100 cm. (alto x ancho)

Me interesa la obra: En paz con mis demonios

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