“Respira” es una obra nacida desde la necesidad más que desde la planificación. Pintada a lo largo del tiempo, en pequeños momentos robados al día, responde a un impulso constante: el de seguir adelante sin tener todas las respuestas.
En primer plano, una mujer se detiene. No huye ni se enfrenta: simplemente respira. En ese gesto contenido habita la calma, la reflexión y la decisión de avanzar. Visualiza su futuro sin negar el miedo, aceptando la incertidumbre como parte del camino.
Desde la penumbra, las sombras toman forma de amenaza, de instinto, de lo desconocido. Pero ya no tienen el control. La figura permanece firme, sostenida por una certeza íntima: todo está en su sitio.
La luz que entra por la ventana no solo ilumina la escena, sino que actúa como símbolo de claridad y dirección. Frente a la oscuridad del entorno, ella encarna la confianza de quien ha decidido creer en lo que viene.
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